
El Ministerio de Hacienda ha publicado los datos de ejecución presupuestaria de las Administraciones Públicas en 2024, revelando una reducción histórica del déficit del Estado. A finales de abril, el déficit se situó en apenas 60 millones de euros, lo que representa una reducción del 97,2% respecto a los 2.156 millones registrados en el mismo periodo de 2023. Este logro se atribuye a la mejora de la actividad económica y del empleo, que ha permitido al Estado alcanzar la estabilidad presupuestaria.
El déficit del Estado, equivalente al 0,00% del PIB en el primer cuatrimestre de 2024, refleja el equilibrio presupuestario alcanzado, comparado con el 0,15% del PIB en el mismo periodo del año pasado. Descontando los intereses, el saldo primario muestra un superávit de 9.338 millones de euros, un 57,5% superior al superávit primario del año anterior.
Los ingresos del Estado aumentaron un 2,8%, alcanzando los 84.130 millones de euros, mientras que los gastos crecieron solo un 0,2%, hasta los 84.190 millones. Los recursos no financieros, principalmente impuestos, crecieron un 6,4%, sumando 72.182 millones de euros. En particular, el IVA aumentó un 2,4%, alcanzando los 32.342 millones, y los ingresos del Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales aumentaron un 21,3%.
Por su parte, los impuestos corrientes sobre la renta y el patrimonio sumaron 30.037 millones de euros, un 13,3% más que en 2023. Los ingresos del Impuesto sobre la Renta de No Residentes aumentaron un 17,3%, alcanzando los 1.212 millones de euros. En cuanto a los empleos no financieros, las transferencias entre administraciones públicas representaron alrededor del 60% del total, ascendiendo a 49.927 millones de euros.
El déficit consolidado de la Administración Central, Comunidades Autónomas y Seguridad Social en marzo de 2024 se situó en el 0,28% del PIB, excluyendo la ayuda financiera. La Administración Central registró un superávit de 131 millones de euros, mientras que la Seguridad Social tuvo un superávit de 1.455 millones de euros.
El superávit de la Seguridad Social fue impulsado por un crecimiento del 11,5% en los ingresos, superando el aumento del 6,8% en los gastos. La implementación del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) y la revalorización de las pensiones contribuyeron significativamente a estos resultados.